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mayo-agosto, 2015
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El Himno Nacional de la República de Cuba 
José Antonio Pérez Martínez

Bayamo, cuna de la nacionalidad cubana, recibió el título de Ciudad Monumento Nacional otorgado por el presidente provisional de la República José A. Barnet y Vinageras, en el Decreto No. 483 fechado el 30 de diciembre de 1935; es el lugar donde nació La bayamesa romántica de José Fornaris, Francisco Castillo Moreno y Carlos Manuel de Céspedes. A esta, calificada por el pueblo como “romántica”, le siguió una segunda que más tarde se convertiría en “himno patriótico cubano”, con letra y música de Pedro Figueredo Cisneros (Perucho) y bautizada por los bayameses como el Himno de Bayamo. Perucho recibió la indicación de Maceo Osorio para componer un himno de guerra que llamara a la lucha al pueblo bayamés. Lo compuso en parte de la noche del 13 de agosto de 1867 y la madrugada del siguiente día, y lo dio a conocer a varios patriotas reunidos en su mansión, la noche del 14 de agosto de 1867, donde quedó constituido el Comité Revolucionario de Bayamo —primera organización creada para realizar la Revolución Cubana.

Tras la quema de la ciudad, el 12 de enero de 1869, sus moradores toman el camino de la manigua. Allí, teniendo como techo el cielo y como lecho el suelo, aparece una tercera composición con ese título, denominada “guerrera”. Esta tenía la melodía de la primera, pero su letra amorosa fue cambiada por una revolucionaria de autor anónimo, considerada la primera canción protesta cubana.

La bayamesa fue entregada, el 8 de mayo de 1868, por Perucho a Manuel Muñoz Cedeño, albañil, músico y maestro de capilla de la Iglesia Mayor, para que la instrumentara. Muñoz Cedeño se comprometió a interpretarla en público con su orquesta en la fiesta del Corpus Christi, en el Tedeum y la procesión; acuerdo aprobado por el padre Diego José Batista, párroco de la villa. La primera vez que el pueblo escuchó La bayamesa, el Himno, fue el jueves 11 de junio de 1868, en la Iglesia Mayor de Bayamo y en presencia del gobernador militar de la ciudad —teniente coronel de caballería Julián Udaeta—, su estado mayor, su escolta, los conspiradores y vecinos.

Terminada la procesión, Udaeta manda a buscar primero al maestro Muñoz para preguntarle sobre la marcha guerrera que ha interpretado con su orquesta. El maestro Muñoz le explica a Udaeta que el autor de esa pieza es Perucho, entonces el gobernador solicita la presencia de este último para indagar por aquella extraña música religiosa que le llenó de dudas. Figueredo se reconoció autor de la marcha y señaló a Udaeta que él no era músico para saber si aquella música era religiosa o guerrera. El militar español le expresó: “Dice usted bien: no soy músico; pero tenga la seguridad de que no me engaño. Puede usted retirarse con esa certidumbre”.[1] Bayamo fue tomado por las tropas comandadas por Carlos Manuel de Céspedes el 20 de octubre de 1868, el pueblo cantó por vez primera La bayamesa, el Himno, y lo nombró el Himno de Bayamo. Existen varias versiones de los acontecimientos de ese día, la más aceptada por los investigadores es la de Maceo Verdecia en su obra Bayamo. Varios historiadores e investigadores afirman: “...Himno de La Bayamesa —su nombre original—: fue publicado en Bayamo en El Cubano Libre, primer órgano independentista de la nación, el 22 de octubre de 1868”.[2] No se ha podido comprobar esta afirmación por carencia del periódico de ese día. “Cinco días después, Perucho mandó al periódico El Cubano Libre un texto autógrafo de su obra”,[3] se publicó en la primera emisión del 27 de octubre de 1868, pero ese número tampoco se ha podido encontrar. Se puede ver en la Sección Poética de El Cubano Libre (2da. Edición Suplementaria, Bayamo, martes 27 de octubre de 1868, año I, núm. 4) lo que se muestra a continuación:

LA BAYAMESA HIMNO PATRIÓTICO

Al combate corred, bayameses, Que la Patria os contempla orgullosa, Hoy romped la cadena ominosa, A los gritos de Honor, libertad. No queráis en cadenas vivir, En afrenta y oprobio sumido: Del clarín escuchad el sonido… ¡A las armas valientes, volad!

Pedro Figueredo

Esta versión, publicada en la mencionada edición de El Cubano Libre, ha traído un sinfín de análisis e interpretaciones, por destacados investigadores, historiadores, musicólogos, periodistas, etc.,[4] las cuales han llegado hasta el presente. Muchos están de acuerdo y han afirmado que esta modificación que se le hizo a La bayamesa, el himno de Bayamo, la realizó el propio autor Pedro Figueredo, opiniones que están presentes en la actualidad, y con las que no está de acuerdo el autor de esta investigación. Perucho nunca cambió el título, la letra, tampoco le quitó las estrofas que hoy no se cantan de su Himno, porque la versión mostrada es la publicada en la segunda Edición Suplementaria de El Cubano Libre del 27 de octubre de 1868, que no se realizó en Bayamo, fue en Nassau, en la Isla Nueva Providencia, de Las Bahamas; son falsificaciones del periódico y del Himno, realizadas por Francisco Socarrás Wilson, quien suprimió las otras estrofas, modificó el título y la letra del Himno escrita por Perucho y, además, firmó Pedro Figueredo; esta confusión continúa hasta el momento.[5]

En 1873, José Marín Otero, en Nassau, le hizo una segunda modificación al Himno de Bayamo: cambió la primera adulteración de Francisco Socarrás Wilson, le dio otro título y escribió la segunda estrofa en plural. Publicó la versión siguiente:

HIMNO NACIONAL CUBANO

Al combate corred, bayameses, Que la Patria os contempla orgullosa, Hoy romped la cadena ominosa, A los gritos de Honor, libertad. No queráis con cadenas vivir, En afrenta y oprobio sumidos, Del clarín escuchad los sonidos, A las armas, valientes, volad!

El arreglo de José Marín Otero fue editado varias veces en el extranjero, haciéndose constar que su letra era la publicada en el periódico El Cubano Libre, en el número del día 27 de octubre de 1868; al mencionado arreglo se le añadieron estrofas totalmente desconocidas en Cuba y, en muchas ocasiones, se omitió el nombre del verdadero autor del Himno de Bayamo, Pedro Figueredo Cisneros, sustituyéndose por el del arreglador.

Se ha planteado por varios historiadores que, en 1892, José Martí comisionó a Emilio Agramonte Piña para que realizara una versión del Himno de Bayamo, la cual fue publicada en el periódico Patria el 25 de junio de 1892. Esta versión de La bayamesa, el Himno de Bayamo, fue la que más conocieron los cubanos hasta diciembre de 1898. Algunas publicaciones han aludido a números y fechas del periódico Patria afirmando que en ellos se encuentran la letra y la música del Himno Nacional Cubano, pero lo cierto es que en varios de los que han mencionado no aparecen la letra, ni la partitura con la música del Himno de Bayamo, se pueden citar los ejemplares de los días: 3 de septiembre de 1892; 21 de enero de 1893; 2 de febrero de 1893; 14 de marzo de 1893; 10 de abril de 1893 y 31 de diciembre de 1893.

La letra y la música de La bayamesa, el Himno de Bayamo, solo aparecen en los números y fechas del periódico Patria siguientes: en el número 16 del 25 de junio de 1892, están reflejadas la letra y la partitura con la música de Emilio Agramonte Piña. En el número 50 del 21 de febrero 1893, se encuentra la partitura con la letra y la música. En el número 81 del 10 de octubre de 1893, aparece la letra. En el número 82 del 14 de octubre de 1893, está solamente la partitura con la música.

A mediados de diciembre de 1898 tropas del Ejército Mambí, al mando del general de división Rafael de Cárdenas Benítez, arribaron a la villa de Guanabacoa, donde se prepararon diversos festejos para celebrar la entrada gloriosa del Ejército Libertador.

El clarinetista, compositor y director de banda habanero José Antonio Rodríguez Ferrer creó una versión distinta del Himno de Bayamo, agregándole una introducción marcial con toques de corneta del Ejército español, nueva armonización e instrumentación para banda, la que se interpretó el 15 de diciembre de 1898.

Rodríguez Ferrer utilizó la melodía del Himno de Bayamo hecha por Emilio Agramonte, más tarde expresó: “Hice el pasodoble —aunque corto, sin trío— que necesitaba y que es el mismo que hoy se ejecuta como Himno Nacional”. Esta confesión se la hizo a Benjamín Muñoz Ginarte, en una carta escrita en 1920, publicada en el periódico La Lucha, y la inscripción del arreglo la había solicitado en el Registro de la Propiedad Intelectual en abril de 1900.

Rodríguez Ferrer no publicó nunca su instrumentación, pero, por ser amigo de los músicos que integraban por aquellos días las contadísimas bandas musicales que existían, hizo llegar una copia manuscrita de su instrumentación a los directores de estas bandas. Con ello se logró que, entre 1898 y el 1900, el Himno de Bayamo alcanzara una gran popularidad: se tocaba y cantaba en cualquier lugar; además, se utilizaron fragmentos de este para escribir danzas y danzones. Esto motivó que se promulgara una Orden del Cabildo Ordinario del Ayuntamiento de La Habana del 28 de mayo de 1900, con el propósito de eliminar esa actitud irreverente.

En 1899 José Marín Varona publicó un arreglo, en español y en inglés, para canto y piano; lo tituló Himno Bayamés y le antepuso una breve introducción. Transcribió las letras de La bayamesa, publicada en El Cubano Libre del 27 de octubre de 1868, segunda edición, y la versión de la segunda estrofa de José Marín Otero. Al agotarse el arreglo de Marín Varona, debido a que era el único que se había publicado en Cuba, se apresuró a editar un segundo. Presentaba una introducción diferente; con algunas variantes, repitió la letra de su edición anterior.

Rodríguez Ferrer publicó un arreglo para canto y piano —el texto en inglés— que era una traducción de la letra publicada en El Cubano Libre del 27 de octubre de 1868, segunda edición, y la versión de la segunda estrofa de José Marín Otero. Rodríguez Ferrer publicó una segunda edición, idéntica a la primera, suprimiéndole solo el texto en inglés. Se generaron protestas y polémicas por la letra y la música de las mencionadas versiones del Himno publicadas en 1900. La protesta más significativa fue la encabezada por Fernando Figueredo Socarrás, la cual culminó en una polémica realizada a través de la prensa escrita entre José Marín Varona y Figueredo Socarrás.

El Himno de Bayamo no se interpretó en los actos oficiales realizados entre los españoles y los interventores yanquis, cuando el 1ro. de enero de 1899 los primeros entregaron la jefatura de la isla de Cuba al general norteamericano John Brooke. El 21 de febrero de 1901 se interpretó el primer arreglo de La bayamesa, el Himno de Bayamo, realizado por Rodríguez Ferrer, al ser firmados los dos manuscritos de la Constitución de 1901. El 20 de mayo de 1902 se escuchó dicha versión, en el Palacio de los Capitanes Generales, al ser izada la bandera cubana.

El 3 de mayo de 1912, la señora Adela Morell de Oños envió una carta al coronel Fernando Figueredo Socarrás comunicándole que por intermedio de él donaba al Museo Nacional la copia manuscrita autografiada e inédita que para ella escribiera, el 10 de noviembre de 1869, en la finca Santa María de Morell, en Camagüey, el autor del Himno de Bayamo. Se debe destacar que, a partir de ese instante, es que se da a conocer públicamente la letra del Himno con todas sus estrofas, la melodía original de Perucho y su verdadero título: La Bayamesa Himno Patriótico Cubano; lo que demostró que Perucho Figueredo solo cambió en su himno el orden de las palabras oprobio y afrenta por afrenta y oprobio.

La carta antes mencionada, la copia manuscrita con las tres estrofas —de ocho versos cada una— del himno y un artículo de Figueredo Socarrás fueron publicados en la revista habanera El Fígaro, en el número correspondiente al 23 de junio de 1912. El verdadero título y letra de la obra de Pedro Figueredo son:

La Bayamesa Himno patriótico Cubano Letra y música de Pedro Figueredo

Al combate corred Bayameses, que la patria os contempla orgullosa, no temáis una muerte gloriosa, que morir por la patria ¡es vivir! En cadenas vivir, es vivir, en afrenta y oprobio sumido. Del clarín escuchad el sonido, ¡a las armas valientes corred!

No temáis los feroces Iberos. Son cobardes cual todo tirano, no resisten al bravo Cubano, para siempre su imperio cayó. ¡Cuba libre! ya España murió, su poder y su orgullo ¿do es ido?, ¡del clarín escuchad el sonido ¡¡ a las armas!! , valientes, corred!

Contemplad nuestras huestes triunfantes, contempladlos a ellos caídos, por cobardes huyeron vencidos, por valientes sabemos triunfar: ¡Cuba libre! podemos gritar, del cañón al terrible estampido, ¡del clarín escuchad el sonido ¡¡ a las armas!! valientes, corred!

En los años 1919 y 1920 se produjeron nuevas polémicas en torno a la versión del Himno de Bayamo realizada por José Antonio Rodríguez Ferrer, la cual tituló Himno Nacional Cubano. En febrero de 1929, Rodríguez Ferrer escribió el segundo arreglo para banda, a requerimientos de la Comisión Patriótica Pro-Himno Nacional. Realizó una nueva armonización, con la copia manuscrita de la señora Adela Morell, y, después de haber efectuado un detenido análisis de esta en todos sus aspectos musicales, mantuvo el título de su primera versión: Himno Nacional Cubano, pero utilizó la letra y la melodía de la copia manuscrita de Adela Morell. Esta segunda versión es la que se continúa interpretando.

La noche del 15 de febrero de 1929 Eduardo Sánchez de Fuentes, autor de la famosa habanera , impartió una conferencia magistral sobre el Himno de Bayamo ante los miembros de La Academia de Artes y Letras de Cuba, haciendo notar que nunca estuvo de acuerdo con la versión de José Antonio Rodríguez Ferrer. Expresó: “Merece recordarse que en la segunda parte del himno aparecía una frase melódica de La Marsellesa, que correspondía a las palabras a las armas valientes corred. Esta frase le fue suprimida en los tiempos de la Guerra del 95, pero no hay dudas de que desde su composición y a lo largo de todo el movimiento revolucionario de 1868, el himno fue entonado siempre con dicha frase”.[6]

Sánchez de Fuentes defendió los conocimientos musicales de Pedro Figueredo y aseguró:

El Himno presenta una melodía ajena… la que corresponde a las palabras “no temáis una muerte gloriosa” y “del clarín escuchad el sonido”. La música de estas palabras aparece en el aria “Non piu andrai”, del acto primero de Las Bodas de Fígaro de Mozart… La misma idea melódica aparece once compases antes del final del primer movimiento de la Sonata Opus 54, No. 22 para piano de Beethoven. Dicha melodía se encuentra en un coro de la ópera “Norma”, de Bellini, aunque en otra tonalidad. ¿Conocía Perucho estas obras? ¿Hubo plagio involuntario en el Himno? Nada puede afirmarse. Si lo hubo es consolador pensar que Beethoven pudo haber tomado la frase de Mozart y Bellini de Beethoven: ligeras coincidencias de diseños melódicos. Sea la verdad como fuera, la obra de Perucho es una de las creaciones más legítimas del sentimiento patriótico cubano.[7]

La Comisión Patriótica Pro-Himno Nacional le envió al maestro Rodríguez Ferrer una carta de felicitación, fechada el 5 de marzo de 1929, a su casa en calle Cádiz No. 24, el Cerro, en la cual le elogió su segunda versión para banda del Himno de Bayamo. Rodríguez Ferrer le mantuvo el nombre de la primera versión “Himno Nacional Cubano”, que recomendó la Comisión y fue aceptada como partitura oficial del Himno. Ninguna de las constituciones mambisas lo reconoció como símbolo nacional. La Asamblea Constituyente del 5 de noviembre de 1900 acordó adoptarlo como tal.

Se debe precisar que: “El Himno de Bayamo, devenido Himno Nacional de Cuba, con su introducción de clarines y su vibración de marcha guerrera, tiene carácter oficial desde que el presidente Tomás Estrada Palma hizo que así fuera circulado por el extranjero, y a la vez aceptó que las bandas militares y civiles lo ejecutaran en las ceremonias y en todos los actos públicos”.[8]

El Artículo 5 de la Constitución de 1940 y de la Ley Fundamental de 1959 dice: El Himno de Bayamo, compuesto por Pedro Figueredo, será el único que se ejecute en todas las dependencias del Gobierno, cuarteles y actos oficiales.

El 22 de agosto de 1980, en Ciudad de La Habana, en uso de las facultades que le estaban conferidas, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros emitió el Decreto 74, firmado por Fidel Castro Ruz, Presidente del Consejo de Ministros. Decretó en su Artículo Primero: Instituir el 20 de octubre como “Día de la Cultura Cubana” en conmemoración del 20 de octubre de 1868, fecha en que las tropas mambisas al mando de Carlos Manuel de Céspedes liberaron la ciudad de Bayamo y el pueblo entonó por vez primera nuestro Himno Nacional, La Bayamesa... El 21 de diciembre de 1983 se reunió la Asamblea Nacional y el eminente músico cubano Odilio Urfé propuso que de forma oficial el himno de la nación, su símbolo sonoro, fuera la versión de Rodríguez Ferrer y que se le llamara Himno de Bayamo. Esto quedó así expresado en la Ley 42 de 27 de diciembre de 1983, publicada en la Gaceta Oficial, en su Capítulo III del Himno de Bayamo. Indica el Artículo 9: “El Himno de Bayamo es el símbolo de la nación, cuya letra y melodía fueron compuestas por Pedro Figueredo Cisneros y cantado en su forma original por el pueblo cubano el 20 de octubre de 1868 al ser tomada la ciudad de Bayamo”.[9]

Es decir, estableció de forma oficial que el Himno Nacional, es el Himno de Bayamo. No precisa cuál versión, ni el nombre del orquestador; se ha adoptado la segunda versión para banda de José Antonio Rodríguez Ferrer, realizada en el año 1929, que tituló Himno Nacional Cubano, ahora con ortografía y signos de puntuación cambiados, reconocida por la Constitución de la República de Cuba de 1976 como uno de sus tres símbolos nacionales y, por el Decreto 74 de 22 de agosto de 1980, como la primera obra de la cultura cubana en armas, proclamado al mundo como el Himno de la República de Cuba. Su título, letra y ortografía oficial son:

Himno de Bayamo, Himno Nacional de Cuba. Letra y melodía: Pedro Figueredo Cisneros Introducción, armonización e instrumentación: José Antonio Rodríguez Ferrer.

Al combate corred, Bayameses,[10] que la patria os contempla orgullosa. No temáis una muerte gloriosa, que morir por la Patria es vivir.

En cadenas vivir, es vivir, en afrenta y oprobio sumido. Del clarín escuchad el sonido. ¡A las armas, valientes, corred!

El autor de esta investigación, hasta el momento de redactar este artículo, ha podido conocer la existencia de treinta y seis versiones, para banda, canto y piano de La bayamesa, el Himno de Bayamo, el Himno de la República de Cuba.



[1] Maceo Verdecia, José: Bayamo, Manzanillo: Ed. El Arte, 1936, t. 1 , p. 109.

[2] Castro Medel, O. y Aldo Naranjo: “Un himno que quema”, en Juventud Rebelde, 20 de octubre de 2009, p. 5.

[3] Ibídem.

[4] Revalorización de la Historia de Cuba por los Congresos de Historia. Congreso VII, celebrado en 1948, p. 102.

Maceo Verdecia, José: Bayamo, Edición anotada de Ludín B. Fonseca García, Bayamo: Ed. Bayamo, p. 214.

[5] Figueredo Socarrás, Fernando, en periódico La Lucha, 10 de julio de 1900.

[6] Martínez, O: “‘Perucho’ Figueredo: El Rouget de Lisle Cubano”, en Bohemia, 24 de agosto de 1947, p. 83.

[7] Ibídem.

[8] Pérez Martínez, José A.: “Aniversario 140 del Himno Nacional de Cuba”, en revista Honda, No. 23, La Habana, 2008, p. 63.

[9] Gaceta Oficial de la República de Cuba. Edición especial No. 7 de diciembre 27-83, p.13, y la No. 27-88, p. 417.

[10] Gaceta Oficial de la República de Cuba. Edición especial No. 7 de diciembre 27-83, p. 21

 

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La escritura del tiempo. Historia e historiadores en Cuba contemporánea
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