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octubre-noviembre-diciembre, 2008
 
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NACIÓN CUBANA: ETNOS Y SOCIEDAD. Cuatro temas y un enfoque histórico
Irana Veliz López

Una de las temáticas más apasionantes a través del decurso de la historia que ha cautivado la atención de la mayoría de los individuos en Cuba, ha sido el asunto de la mezcla interétnica, suscitando el debate desde múltiples aristas. La ubicación privilegiada del “gran Caimán” dentro del área geográfica caribeña, en tanto hecho natural, posibilitó a este espacio el privilegio de erigirse como punto intermedio entre la América inglesa al norte y la América española al sur, asignando una huella sobre la trama que a largo plazo conformaría la impronta de un profundo tronco común, forjado como entramado desde mucho antes del hervor del inicio de la primera guerra de independencia cubana entre 1868 y 1878.

En este sentido el libro del Master en Ciencias Rolando Julio Rensoli Medina se adentra en un asunto polémico cuyas respuestas en ocasiones merodea fuera de los marcos académicos. Además, incursiona en otra temática contemporánea candente: el comportamiento de las clases sociales en Cuba sustentado por la historia más reciente del país.

La propuesta de esclarecer, según el propio autor que “la evolución del elemento indoamericano durante todo el período colonial y su inclusión en la nueva sociedad criolla a partir del mestizaje (…) echa por tierra el manido criterio de la historiografía tradicional de la extinción de esa raza durante los primeros cuarenta años de la colonia”, resulta tan novedosa como la afirmación de que, “Tal extinción sí ocurrió, pero a lo largo de los siglos XVI al XX como parte de un proceso de mestizaje y transculturación”[1].

Sin desestimar los criterios de Don Fernando Ortiz, precursor del estudio de estos temas, quien define la mezcla cubana como un gran ajiaco[2], situando los dos principales ingredientes de la mezcla en el tronco hispano y africano; Rolando Rensoli agrega desde la arista sociocultural, la presencia de mestizaje cuando aún “el continente no tenía nombre fruto de la mixtura entre mongoloides y polinesios”[3].

En correspondencia con ello, delinea varios subtemas, apreciándose en su tratamiento el lugar esencial que la ciencia histórica ocupa dentro del proceso, puntualizando desde el interior de los mismos su correspondencia con esta. Una de las incógnitas que el autor presenta ante los lectores, digna de escudriñar, es el propio subtítulo: cuatro temas y un enfoque histórico. Se muestran cuatro temas agrupados los primeros tres en la parte primera: El etnos cubano y el cuarto tema en la segunda parte: Las clases sociales en Cuba.

Reconociendo el acertado tratamiento histórico del etnos cubano considero señalar no obstante, que metodológicamente en esta primera parte no debió haberse separado en tres epígrafes esta temática ya que el fenómeno étnico racial-cubano forma parte de una gran temática. Al tratarse por separado las diferentes oleadas migratorias, la presencia indoamericana y su asentamiento en macrorregiones de acuerdo al criterio etnológico así como la afrodescendencia tiende a confundir a los no versados en la materia.

El vínculo entre los elementos de la trilogía mencionada son los que permiten el entendimiento de los procesos que analiza el autor cuando aborda la presencia de franceses procedentes de Louisiana y Saint Domingue en la nación o el segundo poblamiento indoamericano cuyo elemento aporta el éxodo de los taironas (mexicanos), macuriges (venezolanos) y guajiros (colombo- venezolanos), guanajos (hondureños), lucayos (bahameses), hacia el interior del territorio cubano. En este sentido señalo que el subtítulo 2: Mito y presencia indoamericana así como el 2.3 Indígenas en las tres regiones cubanas pudo haberse tratado dentro de un mismo tópico. O sea, en mi opinión el estudio de las macrorregiones.

De igual forma requerimos que hasta el momento integran la lista de países integrantes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) 192 y no 190 como aparece en la página 18 del libro que reseñamos[4].

Lo mencionado no empaña en lo más mínimo la veracidad de las fuentes y los análisis que hace el autor, pues a pesar de lo expuesto anteriormente, el hecho de que se realice un estudio pormenorizado etnográfico por macrorregiones opaca de forma aplastante mi señalamiento. Destaca también otra virtud del libro y es el hecho de registrar el fenómeno de la afrodescendencia desde una arista novedosa el de los refranes o expresiones populares los cuales finalmente constituyen un reflejo consciente de la asimilación de este difícil entramado que distingue un fenómeno arrastrado por más de cinco siglos, hasta nuestros días: el racial.

La polémica del tema, que llega a permear la cotidianidad, en múltiples ocasiones, ilustra el detalle de que “si alguien intenta hacer un árbol genealógico de no pocas familias cubanas en cinco o mas generaciones atrás… puede aparecer un rubio ojiverde con su abuela color púrpura y un bisabuelo chino ó un negro intensamente oscuro con un bisabuelo gallego y un tío taíno o siboney”[5].

La división etnográfica está escrita en el libro de forma tal que parece describir en nuestras mentes el mapa de las diferencias entre regiones permitiéndonos desgajar los contrastes entre unos y otros resultando relevante el estudio de los documentos de archivo que se nombran[6].

El autor aborda en su segunda temática uno de los aspectos en la actualidad más expectantes dentro del contexto nacional: la aparición de un pequeño grupo pequeño burgués. Se propone, analizar la estructura socioclasista posterior a 1989 destacando que “pocas veces nos atrevemos en las ciencias históricas a los estudios del período revolucionario en sus años más recientes”.

Rensoli no pierde el hilo del componente histórico, asunto primordial que acompaña el análisis clasista que antecede a la etapa actual de construcción socialista, después del impacto provocado por la caída de los antiguos países socialistas de Europa y la ex URSS.

Ante esta compleja realidad de vivencias en las que está inmerso el cubano de a pie, es esta una arista de las no tratadas dentro del objeto de estudio muchas veces de los cientistas sociales por ocupar dentro de la cotidianidad el espacio del tiempo no trascendente.

En este sentido, el autor apunta hacia “el análisis más controversial – en su opinión, – el referido a la aparición de una pequeña burguesía”[7]. Un nuevo elemento que se agrega y forma parte de la Cuba de hoy.

Contrario a lo que muchos detractores de la Revolución piensan y opinan, el estudio de la historia presente para el país tiene una gran relevancia e incluso se convierte en tema de estudio de parte de equipos multidisciplinarios con sus especialistas. Tal es el caso del equipo de trabajo de estructuras sociales dentro del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, el cual constituyó una de las fuentes principales en que el autor se auxilia para la explicación de este fenómeno. Allí se destacan las obras de Mayra Paula Espina Prieto y Lilia Núñez Moreno.

De ellos se nutre el autor para realizar un encomiable análisis de las realidades que tocan a las puertas de la sociedad cubana actual y que se nos revelan en algunos de los ejemplos que se abordan como: el nuevo estilo de las fiestas de quince años, la celebración de los matrimonios, los cumpleaños; prácticas que habían sido dejadas atrás (antes de 1989) reapareciendo y acentuando las diferencias entre los diversos grupos sociales.

El quid de estos cambios estriba, según el autor, en “la estratificación que hacia el interior sufrió la clase obrera y el proletariado debido a la diversificación de las formas de propiedad a que estaban vinculadas y a la de apropiación de los resultados”[8]. O sea, dentro de la propia clase obrera comienzan a distanciarse de ella los trabajadores que se encuentran bajo el sistema de perfeccionamiento empresarial, modalidad mediante la cual son ellos mismos democráticamente quiénes proponen el plan de producción y son ellos mismos quienes se distribuyen el salario por cumplimiento del mismo.

De igual forma quedan delineados en el libro lo que sucede con otro grupo minoritario dentro de los que se incluye a personas que ocupan responsabilidades de dirección en estos esquemas y que han alcanzado gran popularidad entre el pueblo, como es el caso de los gerentes, cuya actuación ha sido en más de una ocasión motivo de representación en los últimos tiempos de las artes escénicas cubanas. De igual manera también refiere lo que ha sucedido al interior del campesinado cubano. Es el tema agroalimentario uno de los más sensibles en el presente. Por lo que explica como “la creación de unidades básicas de producción cooperativa (UBPC) revolucionó las estructuras agrarias y en muy breve tiempo un número importante de obreros agrícolas se convirtió en cooperativistas usufructuarios”[9], añadiendo un elemento nuevo a la tradicional diferenciación entre los dos segmentos del campesinado: individuales y cooperativistas.

En mi opinión los acontecimientos que marcaron las transformaciones emprendidas después de los años 90 del pasado siglo para el país, aunque en su gran mayoría son conocidos, muchas veces se encuentran en documentos oficiales disímiles o las vivencias personales. Uno de los logros de este libro radica en la ligazón de estos como punto de partida o de origen a la reaparición de fenómenos sociales negativos.

Aunque coincido con el autor en cuanto a que solo es una “primera aproximación al tema” que debe profundizarse y engrandecerse en la medida que cada disciplina de las ciencias sociales tribute al esclarecimiento de ello, este esfuerzo contribuye al fortalecimiento de nuestras raíces identitarias ¿Quiénes somos y adonde vamos ?

Este será un libro refrescante para aquel interesado en la Cuba de hoy y que desee obtener información expedita sobre nuestras raíces y a la vez sobre la etapa actual del proceso revolucionario cubano. Para tal voluntad todos son bienvenidos.



[1] Medina Rensoli, Rolando J., Nación Cubana: etnos y sociedad cuatro temas y un enfoque histórico, p.10.

[2] Ortiz, Fernando, El engaño de la raza, Fundación Fernando Ortiz, La Habana, 2004.

[3] Medina Rensoli, Rolando J. Ob. Cit. p.16.

[4] Puede consultarse en el sitio electrónico www.onu.org.

[5] Medina Rensoli, Rolando J. Ob. Cit. p.34.

[6] Ídem.93

[7] Idem.p.80.

[8] Idem.p.63.

[9] Idem.p.78

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NACIÓN CUBANA: ETNOS Y SOCIEDAD
Director: Félix Julio Alfonso López
Edición: Joanna Castillo Wilson
Diseño: Alejandro de la Torre Chávez
Programación: David Muñoz Compte
Consejo asesor: Roberto Fernández Retamar, Eusebio Leal Spengler, Eduardo Torres-Cuevas, Jorge Ibarra Cuesta, María del Carmen Barcia Zequeira, Raúl Izquierdo Canosa, Sergio Guerra Vilaboy, Fernando Martínez Heredia, Rolando Rodríguez, Ana Cairo, Fernando Rojas, Rolando González Patricio y Felipe Pérez Cruz.
ISSN2075-6046 / RNPS 2223